ALACRÁN


Habitan una gran variedad de ecosistemas como dunas y desiertos, bosques y selvas, en donde se desenvuelven como depredadores nocturnos contralando poblaciones de insectos y otros artrópodos e inclusive algunos roedores y lagartijas. Su tamaño varía desde los 3 mm a los 25 cm, se distinguen del resto de los arácnidos por poseer los pedipalpos quelados (un par de pinzas) y un "cola" con un aguijon (metasoma y telson).

Todos los alacranes poseen veneno, sin embargo, no todos los alacranes poseen veneno tóxico para el ser humano. El color a diferencia de la creencia popular no tiene nada que ver con la toxicidad del animal (así como el tamaño tampoco).

Son un manjar para diversas aves (sobre todo búhos), lagartos, serpientes, grandes sapos y mamíferos. Además muchos se cazan entre sí y también tienen enemigos entre artrópodos mayores como los ciempiés, solífugos, mantises y tarántulas. Han desarrollado varios mecanismos defensivos para enfrentarse a ellos. La defensa más llamativa es el aguijón, dotado de un potente veneno, que se produce en el último segmento corporal y suele componerse de dos componentes, una para matar a los artrópodos de los que se alimenta y otra contra los vertebrados, como defensa.

COMPORTAMIENTO: La mayoría son solitarios, ya que tras el nacimiento sólo establecen relaciones de cazador o presa así como para el apareamiento. Algunas especies muestran sin embargo un marcado gregarismo. Así, algunas hibernan en buen número compartiendo guarida. De esas pocas, como por ejemplo Pandinus imperator, permanece también el nexo entre las crías y la manada, y forman grupos familiares que incluso cazan juntos.